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jueves, 22 de abril de 2010

ARCTIC MONKEYS: PEQUEÑOS GRANDES ROCKSTARS

Por Enrique Dorantes

Lamentable, desastrosa, desorganizada, una auténtica pena y terriblemente chapucera fue la presentación en la Ciudad de México de los Arctic Monkeys durante la noche del miercoles y madrugada del jueves.


"Ache Producciones" y la banda británica se encargaron de hacer realidad la peor de las pesadillas para los aficionados de esta joven agrupación. Y es que los encargados de traer a los Arctics por primera vez a nuestro país, se aprovecharon de la exclusiva y trataron de "hacer su agosto", como dicen los clásicos, sobrevendiendo las localidades del evento. Aproximadamente quince mil almas ingresaron en una explanada del Estadio Azteca, que definitivamente no es la mejor sede para albergar un concierto.


Con una hora y media del retraso, Alexander Turner (guitarra y voz), Jamie Cook (guitarra), Matt Helders (batería) y Nick O'Malley (bajo); salieron al entarimado entre ovaciones y abucheos, mientras Turner agradecía la paciencia al respetable (que no fue respetado). Con los primeros acordes que dieron paso a Dance Little Liar comenzó a las 23:30 el tan ansiado y decepcionante recital.


Con riffs de guitarra extraordinarios que sólo pueden tener origen en la insolencia de la juventud de Turner y un poder en la batería con psicodélicos desplantes de energía, los británicos continuaron con Brianstorm, This House is a Circus, Still Take You Home, I Bet You Look On The Dancefloor, que hicieron brincar a preferente y general pero llevaron a varios de ellos a perder el aire por el sobrecupo ya mencionado.


El sonido del lugar no tuvo justificación y sólo puede describirse como una total aberración. Las impresionantes notas que convertía Turner se degradaban en la mínima potencia de los modestos amplificadores del lugar.


Potion Approaching, My Propeller, Crying Lighting y una muy aplaudida The View From The Afternoon continuaron con la atropellada velada, mientras algunos comenzaban a abandonar el lugar antes de que la carroza se convirtiera en calabaza.


El público dio muestras de gran civilidad y las feminas presentes, en su mayoría con rasgos extremadamente finos y cuerpos delgados con pantalones entallados, recibieron la dedicatoria de Pretty Visitors, para continuar con The Jeweller's Hands y Do Me A Favor; previo a la que sería la más coreada de la noche, una explosiva When The Sun Goes Down a la que el sonido le quedó cortísimo pero que aún así retumbó en una versión llena de guitarras chillantes y platillos golpeados con explosiva fuerza.


Los Monkeys, que presentan su más reciente material, Humbug, terminaron así ésta parte del espectáculo en el que la escenografía fue olvidada y se sostuvo con el talento de los ingleses y un juego de luces arcaico; dos pantallas a los lados del escenario fueron la única manera de ver el concierto para muchos de los individuos mallugados que ante la gente alta y bonita no tuvieron acceso visual al escenario.


Para el encore se escuchó una Fluorescent Adolescent con un Turner visiblemente aturdido en los sentidos por el alcohol u otra sustancia de esas que aturden visiblemente. El concierto expiró con 505 y el frontman que se complicó demasiado para un "haussta la proxshima" que parece sarcástico, ya que para muchos de los ahí presentes, sencillamente, no habrá próxima con los Arctic, que con este tipo de promotoras parece que todavía no salen del garage.


domingo, 18 de abril de 2010

SABINA SIEMBRA ROSAS EN EL CUARTO


Por Enrique Dorantes

Con una voz a la que no han perdonado los años ni los vicios que vienen con ellos; una escenografía sencilla que simulaba la vista de una ciudad; con un acompañamiento de experimentados músicos; con medio frac, un pantalón de vestir, una playera con un signo de interrogación al frente y un sombrero cuya utilidad, en la voz del propio cantautor "es para quitárselo frente a un público como ustedes", Joaquín Sabina salió al ruedo del Auditorio Nacional para su cuarto lleno consecutivo dentro de la gira Vinagre y Rosas.





En punto de las ocho con quince, el español comenzó un recital que se extendería por más de dos horas, con el primer sencillo del último disco 'Tiramisú de limón'; para continuar con clásicos como 'Ganas de...' y 'El Boulevard de los Sueños Rotos', dedicada a la cantante mexicana Chavela Vargas, con quien se siente plenamente identificado: "los dos hemos sido muy borrachos y muy mujeriegos" comentó Sabina previo a la interpretación. Le siguieron 'Medias Negras', 'Aves de Paso', 'Peor para el sol', 'Llueve Sobre Mojado' (con un Jaime Asúa, digno sustituto de Fito Páez), mientras las diez mil almas que abarrotaban el Auditorio Nacional se contagiaban de ese perfecto ambiente bohemio de la melodía Sabinista.





Vinagre Y Rosas, que ya supera las nueve millones de copias vendidas a nivel mundial, es el nombre del disco que promociona el español, y que el público que se dio cita en el recinto de Reforma pudo disfrutar con las interpretaciones de 'Embustera', 'Menos Dos Alas', 'Viudita de Cliquot', 'Parte Meteorológico', 'Cristales de Bohemia' y la misma 'Vinagre y Rosas', sin olvidar la que dio inicio al concierto, la ya mencionada 'Tiramisú de Limón'.





El apoyo al compatriota no se hizo esperar, y Sabina dio oportunidad al grupo de pop El Canto del Loco, para que le acompañase con la interpretación de 'Princesa', haciendo vibrar por vez primera las guitarras eléctricas. Pancho Varona y Antonio García de Diego, músicos siempre fieles a Joaquín, también dieron muestra de buena entonación con 'Esta Boca es Mía' y 'Amor se llama el Juego' respectivamente.





La segunda parte del show estuvo repleta de éxitos que antaño dieron al músico y poeta el lugar que tiene en la actualidad y que refrenda con creces. Comenzó con 'La Magdalena' 'Y Sin Embargo Te Quiero' (Magnífica intervención de Marita, su corista), 'Calle Melancolía' '19 Días y 500 Noches' 'Cerrado por Derribo', 'Contigo' (para complacer la petición del respetable), y un medley de 'Noches de Boda/Y Nos Dieron las Diez' que levantó a los diez mil asistentes para fungir como un coro gigantescos que acompañaba la arrugada voz del "flaco".





Con sesenta y un años a cuestas, Sabina todavía tiene ganas de escuchar guitarras eléctricas tras su garganta y se retiró con una rockera del pirata cojo y 'Pastillas para no Soñar' que terminaron con una noche redonda en la que Joaquín sembró y cosechó rosas sobre uno de los escenarios más importantes de Latinoamerica o como él lo resume: "pisar el Auditorio es un sacrilegio". Todavía con dos fechas más por cumplir en el recinto artístico.





De acuerdo al portal del español, no se celebrará el homenaje que estaba planeado en la Ciudad de México, debido a las declaraciones en las que tachó de ingenuo a Felipe Calderón; sin embargo, mayor homenaje no puede tener el de Úbeda que seis auditorios llenos, una ovación de pie de varios minutos y un coro que se une a él a través de su música, más allá de cualquier demagogia, proselitismo y aburrida política enemiga de la verdad.


lunes, 8 de marzo de 2010

COLDPLAY: TODO FUE AMARILLO


COLDPLAY, FORO SOL, MÉXICO, 08032010

Por Enrique Dorantes


Ante un abarrotado recinto en Iztacalco, Chris Martin, preguntaba a su público, que en medio de la algarabía esperaba los próximos acordes:

-¿Cómou van cabrounes?- En un limitado pero florido español que fue detonador para excitar sólo un poco más a las casi 60 mil almas que se dieron cita para disfrutar del agonizante Viva la Vida Tour, en la segunda fecha de la banda británica en el Distrito Federal.


Los mexicanos Le Baron, fueron los encargados de dar la bienvenida a los puntuales asistentes que todavía vieron con escasa luz del día una presentación cargada de talento nacional y que no decepcionó a los afinados oídos del respetable. Minutos antes de las ocho de la noche apareció el cuarteto Bat for Lashes, con la magnífica voz de Natasha Khan, poco conocida por estos lares, pero que fungió como magnífico aperitivo previo a la explosión de euforia que se llama Coldplay.


Life in Technicolor fue más que la apertura para el recital, se trató de un presagio para una noche llena de vida y color, e incluso, fue el inicio de una serie de éxitos que rompieron la madre a las gargantas y tímpanos que se esforzaron por hacer un coro gigantesco a ritmo de Violet Hill, Clocks, In My Place y la tan esperada y siempre bien recibida Yellow.


Y entonces todo fue amarillo; el arrebato no cesó en los próximos ciento veinte minutos, en los que Jon Buckland (guitarra), Guy Berryman (bajo), Will Champion (batería) y Chris Martin (voz) se encargaron de un performance a la altura del primer mundo musical. Con piezas de notable sensibilidad lírica y acústica, se escuchó una genial Fix you, Glass of Water, 42 y The Hardest Part.


El atuendo invernal de Chris provocó que los poros cedieran rápidamente ante el sudor y la depurada capacidad vocal del líder de la agrupación contagió de entusiasmo a los presentes. Juegos artificiales, grandes pelotas amarillas, miles de trozos de papel con formas de mariposa que techaron el foro, luces y lásers, sirvieron como ambientación mientras las desgarradas cuerdas coreaban Viva la Vida, Lost!, Politik, Lovers In Japan; antes de que el cuarteto, formado en 1997, bajara del escenario principal para caminar entre la multitud hacia otro más pequeño ubicado a mitad del inmueble, en donde interpretaron en mini sesión desenchufada el tema Shiver.


Con God Put a Smile Upon Your Face, Politik y Talk, despidieron la primera parte del concierto, para proceder con un encore, que tendría como resultado una magnífica interpretación de The Scientist y Life in Technicolor II.


El espectáculo llegó a su final en medio de ovaciones interminables para una agrupación que lo dejó todo en el tablado con humildad, talento y generosidad. "Muchas gracias", fueron las palabras en español de Martin antes de retirarse; agradecimiento recíproco de un público mexicano que tardará mucho en olvidar lo que pasó el domingo.



lunes, 16 de noviembre de 2009

Y se hizo el Rock. ACϟDC en México.



ACϟDC sacudió los cimientos del Foro Sol de la caótica Ciudad de México con los decibeles, cánticos y cañonazos de la mega gira Black Ice Tour, que comenzó este año y terminará a mediados del 2011.


Foto: César Vicuña/Record

Los longevos rockeros australianos pertenecen a una estirpe rockera en vias de extinción. Tal vez por eso, la oportunidad de verlos en México durante su gira mundial Black Ice representó para tres generaciones de melómanos la última oportunidad de atestiguar en directo la calidad de estas leyendas vivientes del rock.

El pasado 12 de Noviembre, la enorme máquina de vapor que caracteriza a este gira apareció a todo lo largo y ancho del escenario del Foro Sol al tiempo que la animación de entrada daba pie a los primeros acordes de “Rock & Roll Train” , sencillo promocional de su más reciente entrega “Black Ice”.


La reacción del público ante las canciones nuevas confirma que quienes conforman el grueso del público en los conciertos siguen siendo los más jóvenes. Se trata de adolescentes entre 15 y 20 años que posiblemente jamás han comprado un disco de la banda, pero que han llegado a ella gracias a videojuegos como Guitar Hero.

De ahí que la aparición de cortes clásicos como “Hell ain’a bad place to be” o “High Voltage" pasaran desapercibidos para un buen número de personas que, no obstante, se deleitaron con los bailoteos del guitarrista de los pantaloncillos cortos y del frontman de los enormes biceps, Brian Johnson. Los australianos se encargaron de prender al público con los incendiaros movimientos que se dejaron ver a todo lo largo y ancho de la enorme pasarela colocada justo a la mitad del Foro Sol.



Verlos tocar es reconocer su legado dentro de la música contemporánea del siglo XX. ACϟDC no solo pasará a la historia por sus méritos comerciales al crear el segundo disco más vendido de todos los tiempos, sino por haber creado una mitología en torno a los personajes de ellos mismos que han construido. Angus Young es el eterno colegial de gorra y corbata que invariablemente termina despojandose de sus prendas al ritmo hipnótico de corte blues de “The Jack” y poseído por el maligno en temas como “Highway to hell” que hacen brotar los cuernitos de su frente.



Temas clásicos como “You shook me all night long” o su magnífica pieza de rock de estadio “Thunderstruck" lograron la comunión a un público que no dejó de sorprenderse con un show de alto octanaje y proporciones mitológicas. Basta recordar lel varacter icónico de la enorme campana que descendió de lo alto del escenario y que Brian hizo sonar colgandose de una cuerda o el enorme fetiche inflable de la mítica Rossie –contraparte sexosa y depravada del terrorífico Eddie de Iron Maiden- que apareció montada sobre la estructura del tren y bailando al ritmo de "Whole lotta Rossie”.



Cobijados bajo la emblemática figura de Angus Young, que a sus 57 años aún es capaz de brindar esos solos de guitarra que nadie más volverá a tocar, la banda entonó temas como “Back in Black” o “Let there be rock” que han alcanzado la condición de himnos gracias al caracter narrativo de sus letras:

In the beginning Back in 1955
Man didn't know 'bout a rock 'n' roll show

'N all that jive
The white man had the schmaltz
The black man had the blues


No one knew what they was gonna do
But Tschaikovsky had the news,
he said
Let there be light, and there was light
Let there be sound, and there was sound
Let there be drums, there was drums
Let there be guitar, there was guitar,

ah
Let there be rock

Después del encore, los australianos regresaron al escenario para despedirse de México con otro himno legendario: “For Those about to rock”. Un ritual a la grandeza del rock y un cierre descomunal con cañones y pirotécnia acorde a la medida de su condición de leyendas.




No es una exageración afirmar que el Rock & Roll concebido por ACϟDC la noche del jueves en el Foro Sol, revivió un pedazo de historia del Heavy Metal. Una época en la que el virtuosismo de los guitarristas y sus habilidades para transmitir emociones a través del instrumento te hacían salir del concierto con la enorme ilusión de comprarte una lira y aprender a tocar los riffs básicos de su repertorio.

miércoles, 28 de octubre de 2009

KOL @ Palacio de los Deportes

Kings Of Leon @ Palacio de los Deportes
Texto por: Jonathan Villicaña
Fotos por: Toni Francois



Todo comenzó unos meses atrás con el anuncio de que la banda oriunda de Tennessee se presentaría en nuestra ciudad, la euforia y el ansia de información para poder obtener boletos oportunamente me invadieron, hoy día es un caos el monopolio del amo de los boletos. Las entradas las pude comprar gracias a internet, aun en preventa.

Tres meses después mientras compartía una tarde con V. en la biblioteca México, ahogados entre diccionarios de filosofía para poder encontrar las interpretaciones de principios cartesianos recibí una llamada de casa que me repetía un mensaje de parte del amo de los boletos “tienes de plazo hasta hoy a las 8 de la noche para recoger tus boletos o serán cancelados”. Abandonamos Balderas para dirigirnos a un almacén departamental a una calle del zócalo con modulo para poder recoger los deseados boletos, que se agotarían un par de días después de la preventa. Después de una larga estancia y haber recorrido media tienda V. y yo teníamos nuestros boletos en mano, listos para disfrutar el recital que se daría el jueves 22 de octubre.



Llegó el jueves, hora a hora se venía acercando el momento de acudir al domo de hierro y V. no daba señales de vida, lo último que supe de ella fue al avisearle que había conseguido pases para el after party un dia antes, pero el saldo de mi teléfono celular se había agotado y ella no daba más señales de vida. Por fin una llamada para arreglarnos y partí en un taxi al recinto donde nadie sabía darme informes de la lista para el pre y after party. Después de un par de vueltas al lugar pude encontrar la información viable y la lista en la cual no figuraban nuestros nombres, hablé con mi contacto quien juró comunicarse para arreglar el problema. Encontré a V. después de dar la mala noticia, accesamos al palacio, había sido una mala semana, después de terminar una larga relación que me había dejado marcado y con un mal sabor de boca, llegué al concierto sin expectativas, casi sin ganas. Después de hacer una larga fila para ingresar a la sección que nos correspondía vimos con asombro la presentación de los teloneros The Features quienes me sorprendieron ampliamente, a pesar de un breve set le dieron con todo, ahí empezó la remembranza de los días de mi niñez en Nashville, el lugar olía a heno y musgo. Acabando de tocar los encargados de calentar los ánimos, una larga espera antecedería los primeros acordes de The Crawl. El ansia por ver a los grandes jóvenes de Tennessee de nuevo en nuestro país había terminado, el Palacio de los Deportes reventando de gente, los gritos, las ilusiones, el deseo, la emoción se sentía en el lugar, King of the rodeo sonaba mostrando el campirano acento y la liguera lengua de Caleb Followill, frontman de la banda. No habían ni pasado cuatro canciones pero se notaba la ligereza con que tocaban al reducir la velocidad en sus interpretaciones, comoes el caso de Molly Chamber´s, su primer gran hit, con el que los conocimos, y que los hiciera venir a esta ciudad para un aniversario de una de las más grandes radiodifusoras que han usado el espacio aéreo de esta ciudad. Canción tras canción es una sucesión de éxitos Ellos agradecen y dicen que es su show más grande para ellos solos, yo me burlo junto con V. al otro día me enteraría que era cierto, han tocado en grandes festivales alrededor del mundo pero para ellos solos, es su más grande concierto. No respetan el setlist y van sacando ases de la manga, canciones no programadas para el concierto, Caleb muy alegre, brinda con tequila ante los miles de espectadores, es momento de Sex on Fire, me quedo en trance, la emoción de estar ahí, la comunión de esta religión que algunos llaman solamente Rock, evoca recuerdos, mueve sensaciones, la lirica de la canción, los corazones rotos, quiero abrazar a alguien V. solo pregunta ¿Qué te pasa? No respondo solo sigo cantando.

Me conmociona ver el foro lleno, las luces, la música, la ausencia de pantallas, el gran sonido. Después de llegar sin expectativa alguna he quedado atónito mientras la banda va saliendo del escenario, nos acercamos al acceso para emprender la huida antes de que la masa nos acorrale, esperamos el encore, suena knocked up, Use somebody, y por ultimo espectacularmente la balada Black Thumbnail. El saldo del concierto 3 lagrimas y un recuerdo que en mi vida no podré borrar.


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