
Hace 20 años nos sorprendíamos al ver por primera vez una guerra casi en tiempo real, las imágenes de visión nocturna de la Guerra del Golfo parecían algo irreal a través de nuestras televisiones análogas, sin embargo ese fue uno de los primeros precedentes de que la forma en que veíamos la TV cambiaría. Desde esos bombardeos el aparato se ha transformado sustancialmente, tal vez no hemos percibido esos pequeños grandes cambios debido a la contemplación cotidiana, pero gracias a eventos recientes podemos percibir que nuestra función como espectador también ha evolucionado.
Hemos visto que en muchos casos la Caja ha dejado de ser idiota, aunque en otros logramos constatar que la bajísima calidad de los contenidos de ciertas cadenas de televisión incluso rebasan el término, pero más que nada hemos constatado que la clave del futuro de la televisión es dejar de pensar en ella como tal y concebirla en términos de bits.
Hemos visto que en muchos casos la Caja ha dejado de ser idiota, aunque en otros logramos constatar que la bajísima calidad de los contenidos de ciertas cadenas de televisión incluso rebasan el término, pero más que nada hemos constatado que la clave del futuro de la televisión es dejar de pensar en ella como tal y concebirla en términos de bits.