José Cuervo Salón
8 Noviembre 2010
8 Noviembre 2010
La música es una religión. Y como todo culto, demanda a sus devotos una cierta cantidad de flagelos para acceder a su gloria. Una hora de retraso en el acceso en un clima de 10 grados de temperatura en una noche de lunes, fueron algunas de las penitencias que padecimos los mas de 3000 asistentes a la primera venida de Faithless a la Ciudad de México.
Afuera del José Cuervo Salón, los filibusteros lucraban con incautos a quienes pretendían cobrar $50 por instalarlos al frente de una fila de varios cientos de metros. "¿Quieres lugar hasta adelante? ¿Para qué te formas ? Checa, está hasta la madre" la consigna del mal mexicano en donde cumplir con las reglas no solo es mal visto, sino hasta reprochado fue solo un suplicio más que hubo que padecer para ver a uno de los actos en vivo más estridentes de Inglaterra.
