
La visión de pesadilla de Anthony Burgess de una élite usando la alta cultura como castigo de los jóvenes se ha hecho realidad. En la novela distópica de 1962 de Burgess A Clockwork Orange, famosa también dentro de la filmografía de Stanley Kubrick, el joven rebelde Alex es sometido a la "técnica Ludovico" de las autoridades locales, forzándolo a tomar drogas que inducen náuseas y ver incontables horas películas violentas durante dos semanas, al mismo tiempo el condicionamiento se reforzaba con música de Beethoven.
La personalidad de Alex es lentamente modificada y remoldeada. Sin embargo, él se rebela, especialmente contra el uso de los clásicos como castigo. Implora a su terapeuta que apague la música, que "Ludwig van" no hizo nada malo, él "sólo hacía música". Reclama a los médicos, es un pecado convertirlo en contra de Beethoven y llevar su amor por la música a la repulsión. Pero hacen caso omiso de él. Al final de todo, Alex ya no es capaz de escuchar su música favorita sin sentir angustia.
La personalidad de Alex es lentamente modificada y remoldeada. Sin embargo, él se rebela, especialmente contra el uso de los clásicos como castigo. Implora a su terapeuta que apague la música, que "Ludwig van" no hizo nada malo, él "sólo hacía música". Reclama a los médicos, es un pecado convertirlo en contra de Beethoven y llevar su amor por la música a la repulsión. Pero hacen caso omiso de él. Al final de todo, Alex ya no es capaz de escuchar su música favorita sin sentir angustia.