En una era en la que algunas reglas de Tyler Durden parecen mandar, que ya nada funciona por sí solo y para existir necesita el empuje viral, bombardear sistemas y encimarse sobre otros para llamar la atención, el anarquismo promovido por el alter ego de Fight Club (ahora convertido en forma de consumo) algunas veces puede dar un tiro por la culata. En los últimos años, el marketing viral se ha convertido en un gran componente de la publicidad. Como cada vez más personas hacen todo lo posible para evitar la comercialización tradicional, los anunciantes se han visto obligados a subir con maneras más curiosas y extrañas para llamar la atención de los posibles compradores.